Es muy fácil identificar las debilidades en otros negocios y marcas, pero ¿verdad que es complicado identificar las propias?

Es normal, estamos tan acostumbrados a cómo se ve nuestra marca, que pocas veces podemos notar que ha comenzado a perder relevancia, o que es percibida como anticuada, o que ya le está quedando chica a tu negocio… o todas las anteriores.

Sin embargo, es algo a lo que debemos prestar atención, porque una mala imagen puede determinar la permanencia y éxito de tu marca. Si te identificas con al menos uno de los siguientes puntos, es hora de considerar un rebranding:

Tu producto o servicio ha cambiado

Un negocio no es algo que se mantiene estático, sin cambio, sin transformación. La realidad es que, ya sea que hayas aumentado la variedad de tu productos/servicios, o que te hayas especializado, es muy poco probable que sigas ofreciendo lo mismo que cuando empezaste.

Tu marca pudo haber sido eficiente al inicio, pero ahora no estás completamente seguro de que esté comunicando lo que debe.

Tus clientes no son los mismos

Puede ser que al principio hayas pensado que tus clientes eran un determinado segmento de mercado, pero sobre la marcha, te diste cuenta que no eran los únicos interesados en comprarte. También puede ser que hayan crecido junto con tu marca y ahora tienen necesidades y hábitos de consumo diferentes.

La cuestión es que tu marca parece no hacer click con quienes te compran o con quienes quieres que te compren y eso hace que, poco a poco, veas esa falta de identificación reflejada en tus ventas.

Tu logotipo no se entiende

Es muy común encontrarnos con logotipos complejos y más común aún, que como dueño del negocio, jamás te enteres. La realidad es que estamos tan acostumbrados a cómo se ve nuestra marca que muchas veces nos es muy difícil darnos cuenta de sus debilidades.

Puede ser que tu marca evoque un giro completamente diferente, o que la tipografía utilizada no permita leer con facilidad el nombre de tu negocio, incluso algo tan simple como que los colores no tengan un buen contraste y esto impida interpretar el logotipo.

Tu marca proyecta poca calidad

Te queda clarísimo que tu negocio no es un “changarro” improvisado. Le dedicas mucho tiempo y esfuerzo a que tu producto o servicio tenga la mejor calidad y quien conoce a tu marca, lo sabe.

Sin embargo, tienes la sensación de la apariencia de tu marca no le hace justicia y termina por opacar su verdadero valor.

La forma en la que tu negocio es percibido, no depende sólo de la calidad de tu producto/servicio, ni de cuán actualizado esté tu personal, ni de qué tan modernos sean tus equipos, tus procesos, tus insumos…

Si tu marca no lo proyecta, para el público, no existe.

En realidad, son muy pocas las marcas que pueden seguir transmitiendo calidad sin tener que renovarse.

Te está impidiendo crecer

Esta, más que una señal por sí sola, suele ser una combinación de las señales anteriores. Sea cual sea la razón, tienes la sospecha de que tus esfuerzos no te están llevando a donde quieres llegar. Por más que lo intentas, no consigues estar a la par de las marcas líderes en el rubro. Sientes que el crecimiento de tu negocio iba bien y, de repente, se quedó estancado. Puedes identificar marcas más nuevas que están mejor posicionadas o creciendo con más rapidez que la tuya.

¿Te sentiste identificado con alguno de los puntos? Tal vez es hora de considerar la renovación de tu marca. Aquí podrás encontrar el proceso de rebranding de algunas marcas con las que hemos trabajado.

Descarga la guía H. de branding

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